Radio Sutatenza: un modelo colombiano de industria cultural y educativa
Por: Hernando Bernal Alarcón*
RADIO SUTATENZA Y SU CONTEXTO ORGANIZACIONAL
La fundación Acción Cultural Popular (ACPO), en un tiempo más conocida como Radio Sutatenza, fue una experiencia de innovación educativa orientada especialmente a los adultos campesinos de Colombia, bajo el concepto y la metodología de “las Escuelas Radiofónicas”, que funcionó desde 1947 hasta 1994, año en el cual murió su fundador monseñor José Joaquín Salcedo Guarín. Durante los 47 años de actividad utilizó la radiodifusión, el periodismo y diferentes metodologías de comunicación interpersonal y grupal para favorecer el conocimiento del alfabeto, del cálculo matemático básico, de las nociones necesarias para el fortalecimiento de la salud individual y familiar y la prevención de enfermedades, del aprendizaje de diferentes técnicas de producción agropecuaria orientadas al mejoramiento de la economía campesina y, por último, del desarrollo de valores, prácticas y comportamientos cívicos y religiosos aplicables en la organización familiar y comunitaria.
El periodo comprendido entre 1947 y 1968 fue la etapa de crecimiento y expansión, que contó con el apoyo decidido de los párrocos rurales y de las autoridades civiles en el ámbito nacional, departamental y local. Entre 1968 y 1994 logró promover la Educación Fundamental Integral (EFI) en la totalidad del territorio nacional, mediante la instalación de emisoras ubicadas en Sutatenza, Belencito, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Magangué; contó, además, con la Editorial Andes como empresa de avanzada en las artes gráficas para la producción de los materiales educativos, los cuales incluían el semanario El Campesino, las cartillas, los libros de la biblioteca popular y demás impresos, a lo que se sumó una organización pedagógica y de difusión cultural por medio de la operación de los institutos para formación de dirigentes y líderes, así como de educadores y promotores campesinos y el establecimiento de oficinas regionales. Esta tarea la realizó ACPO en coordinación con múltiples agencias del Estado y de la sociedad civil, como la Caja Agraria, el ICA, la Acción Comunal, la Federación Nacional de Cafeteros y con el apoyo del Ministerio de Educación a través de contratos de prestación de servicios para la instrucción de los adultos. A partir de esa época, y debido a los conflictos con dirigentes políticos, religiosos e industriales, comenzó su decadencia, que tuvo como resultado la venta de la red de emisoras al sector comercial de los medios de comunicación y de las instalaciones de la Editorial Andes hacia finales de la década de los años ochenta.
El contenido educativo de ACPO se resume en las cinco nociones básicas de la educación fundamental integral: alfabeto, número, salud, economía y trabajo, más espiritualidad, las cuales se difundían con la ayuda de los siguientes elementos de acción: clases radiales, cartillas, libros de la biblioteca, cursos de extensión, correspondencia, institutos campesinos, y se reforzaban mediante la organización local de las Escuelas Radiofónicas, con la participación de auxiliares inmediatos como apoyo a los maestros radiales en cada una de las Escuelas Radiofónicas y a través de la acción y asistencia técnica de dirigentes y líderes campesinos en las diferentes localidades.
El objetivo de la educación dirigida a los adultos campesinos, además del desarrollo de las competencias personales de aprendizaje, estaba orientado a la puesta en práctica de comportamientos sociales que promovieran la transformación de las condiciones de vida y a obtener el bienestar personal, familiar y social. Por dicha razón, el conjunto de conocimientos se complementaba por campañas permanentes
de mejoramiento de la nutrición y de la vivienda, de conservación del suelo y defensa de los recursos naturales, de incremento de la productividad de la economía campesina mediante mejores prácticas agropecuarias y el desarrollo de actitudes de trabajo en equipo y el favorecimiento de la recreación mediante el deporte; a lo anterior se agregaba la participación cívica a través de la creación de
grupos de acción comunitaria y cooperativa.
El objetivo de la educación dirigida a los adultos campesinos, además del desarrollo de las competencias personales de aprendizaje, estaba orientado a la puesta en práctica de comportamientos sociales que promovieran la transformación de las condiciones de vida y a obtener el bienestar personal, familiar y social. Por dicha razón, el conjunto de conocimientos se complementaba por campañas permanentes
de mejoramiento de la nutrición y de la vivienda, de conservación del suelo y defensa de los recursos naturales, de incremento de la productividad de la economía campesina mediante mejores prácticas agropecuarias y el desarrollo de actitudes de trabajo en equipo y el favorecimiento de la recreación mediante el deporte; a lo anterior se agregaba la participación cívica a través de la creación de
grupos de acción comunitaria y cooperativa.
Con esta metodología de educación de adultos consistente en la convergencia de contenidos fundamentales aplicables al mejoramiento de las condiciones de vida de los campesinos EFI y del uso combinado de medios de comunicación (radio, periódico, impresos, discos y grabaciones) reforzados por comunicación interpersonal (correspondencia y auxiliares inmediatos) y por eventos grupales (Escuelas Radiofónicas, cursos de extensión, reuniones de auxiliares, institutos de formación y acción de líderes de extensión) se logró influir de manera directa en la vida de más de cuatro millones de campesinos colombianos.
La innovación de ACPO no fue utilizar la radio para la educación, sino haberla complementado con una serie de mecanismos o elementos de apoyo educativo, entre los cuales el más sobresaliente fue la actividad de los miles de auxiliares inmediatos, voluntarios de la cultura, y deseosos de ayudar a los campesinos adultos a aprender por medio del simple seguimiento de las orientaciones que recibían
del profesor que hablaba por la radio.
del profesor que hablaba por la radio.
En cuanto a los servicios que ACPO prestó durante los 47 años de funcionamiento se hizo, en 1992, al final de la vida activa de la Institución, un resumen que se sintetiza en los siguientes datos1:
• Se distribuyeron 6.453.937 cartillas de Educación Fundamental Integral en 955 municipios del país.
• El periódico El Campesino editó 1.635 números consecutivos para un total de 75.749.539 de ejemplares.
• Se respondieron 1.229.552 cartas provenientes de los alumnos y oyentes de las emisoras y de los lectores del periódico.
• Se formaron 20.039 alumnos en el primer curso de los Institutos para Dirigentes Campesinos, de los cuales 3.521 realizaron el segundo curso de formación para líderes.
• Se ejecutaron 4.365 cursos de extensión en 687 municipios del país.
• Las emisoras de la cadena de Radio Sutatenza transmitieron programas durante un total de 1.489.935 horas.
• Se repartieron 690.000 discos del sistema Discoestudio en conjunto con 170.000 cartillas, las cuales se hicieron llegar a 687 localidades.
• El periódico El Campesino editó 1.635 números consecutivos para un total de 75.749.539 de ejemplares.
• Se respondieron 1.229.552 cartas provenientes de los alumnos y oyentes de las emisoras y de los lectores del periódico.
• Se formaron 20.039 alumnos en el primer curso de los Institutos para Dirigentes Campesinos, de los cuales 3.521 realizaron el segundo curso de formación para líderes.
• Se ejecutaron 4.365 cursos de extensión en 687 municipios del país.
• Las emisoras de la cadena de Radio Sutatenza transmitieron programas durante un total de 1.489.935 horas.
• Se repartieron 690.000 discos del sistema Discoestudio en conjunto con 170.000 cartillas, las cuales se hicieron llegar a 687 localidades.
ACPO, como industria cultural, llegó a tener más de 1.200 funcionarios en sus diferentes empresas, en el ámbito central y regional, a saber: la Dirección General, integrada además por las Oficinas de Planeación y la de Relaciones Internacionales; la División Cultural, a cargo de la gestión educativa con sus secciones de profesorado, promoción, correspondencia, estadística; los institutos de formación
campesina en Sutatenza (Boyacá) y Caldas (Antioquia) y las oficinas regionales; la red de emisoras de Radio Sutatenza con cinco centros en diferentes capitales del país; el periódico El Campesino; la Editora 2000 para la producción de los libros de la Biblioteca del Campesino y la Editorial Andes, con una empresa anexa para la impresión del Discoestudio y otros materiales. Contó con voluntarios de la cultura en más del 90% de los municipios del país, pues los representantes locales de Escuelas Radiofónicas y los auxiliares inmediatos actuaban sin retribución pecuniaria.
Diferentes instituciones internacionales apoyaron la labor de ACPO. En el desarrollo de los contenidos de la EFI y en la producción de las cartillas recibió la asistencia de la Unesco a través de educadores, miembros de la Congregación de Hermanos Cristianos, enviados desde Francia. Estos mismos educadores apoyaron la creación de institutos campesinos ubicados en Sutatenza (Boyacá) y Caldas (Antioquia)
para la formación de dirigentes y líderes campesinos. En el diseño, instalación y mantenimiento de la red de emisoras, recibió la asistencia técnica de la empresa Philips y del gobierno holandés, lo mismo que de la compañía RCA de los Estados Unidos. Para la financiación de la estructura de artes gráficas contó con el apoyo del gobierno y de la iglesia alemana a través de sus agencias de cooperación internacional. De las agencias católicas alemanas Misereor y Adveniat, principalmente, lo mismo que en forma complementaria de Cebemo de Holanda, de Secours Catholique de Bélgica y de Catholic Relief Services de los Estados Unidos recibió apoyo para las becas completas (educación y manutención) que se otorgaron a 20.000 jóvenes campesinos que se formaron en los institutos campesinos y para los cursos de formación de expertos en educación radiofónica provenientes de trece países latinoamericanos: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. ACPO, además, participó como entidad implementadora en diferentes programas del Gobierno Nacional de Colombia financiados con recursos internacionales provenientes del Banco Mundial y del BID, como fue el caso de las Concentraciones de Desarrollo Rural.
campesina en Sutatenza (Boyacá) y Caldas (Antioquia) y las oficinas regionales; la red de emisoras de Radio Sutatenza con cinco centros en diferentes capitales del país; el periódico El Campesino; la Editora 2000 para la producción de los libros de la Biblioteca del Campesino y la Editorial Andes, con una empresa anexa para la impresión del Discoestudio y otros materiales. Contó con voluntarios de la cultura en más del 90% de los municipios del país, pues los representantes locales de Escuelas Radiofónicas y los auxiliares inmediatos actuaban sin retribución pecuniaria.
Diferentes instituciones internacionales apoyaron la labor de ACPO. En el desarrollo de los contenidos de la EFI y en la producción de las cartillas recibió la asistencia de la Unesco a través de educadores, miembros de la Congregación de Hermanos Cristianos, enviados desde Francia. Estos mismos educadores apoyaron la creación de institutos campesinos ubicados en Sutatenza (Boyacá) y Caldas (Antioquia)
para la formación de dirigentes y líderes campesinos. En el diseño, instalación y mantenimiento de la red de emisoras, recibió la asistencia técnica de la empresa Philips y del gobierno holandés, lo mismo que de la compañía RCA de los Estados Unidos. Para la financiación de la estructura de artes gráficas contó con el apoyo del gobierno y de la iglesia alemana a través de sus agencias de cooperación internacional. De las agencias católicas alemanas Misereor y Adveniat, principalmente, lo mismo que en forma complementaria de Cebemo de Holanda, de Secours Catholique de Bélgica y de Catholic Relief Services de los Estados Unidos recibió apoyo para las becas completas (educación y manutención) que se otorgaron a 20.000 jóvenes campesinos que se formaron en los institutos campesinos y para los cursos de formación de expertos en educación radiofónica provenientes de trece países latinoamericanos: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. ACPO, además, participó como entidad implementadora en diferentes programas del Gobierno Nacional de Colombia financiados con recursos internacionales provenientes del Banco Mundial y del BID, como fue el caso de las Concentraciones de Desarrollo Rural.
El interés de agencias de las Naciones Unidas y de diferentes organizaciones internacionales por conocer y evaluar el modelo de educación de adultos para el desarrollo rural puesto en funcionamiento por ACPO llevó a la realización de diversos estudios y a la publicación de varios documentos. Entre ellos cabe mencionar:
En los primeros años de funcionamiento de ACPO la Unesco patrocinó una evaluación orientada a medir el impacto en la economía campesina de la educación radiofónica a través de las campañas de mejoramiento de la vivienda y del suelo2.
El Banco Mundial promovió en la década de los setenta varios estudios de caso sobre experiencias relevantes de desarrollo rural, dirigidos en especial a sintetizar las lecciones aprendidas y a detectar las mejores prácticas de proyectos de desarrollo social. Escogió dos instituciones colombianas como paradigmáticas de dichas realizaciones: el Sena y ACPO3.
Hacia finales de los años ochenta la AID de los Estados Unidos patrocinó diferentes estudios sobre innovaciones educativas relevantes. Al efecto financió un proyecto de evaluación intensiva realizado por el Learning Systems Institute de Florida State University, en el cual se analizó en detalle el modelo del uso combinado de medios de comunicación utilizado por ACPO y se detectó su incidencia en la transformación de las condiciones de vida de los campesinos4.
Dado que el apoyo de la Iglesia y del gobierno alemán fue tan intenso e influyente en el desarrollo del modelo de ACPO y de sus actividades de formación de líderes campesinos, dicho gobierno resolvió patrocinar, a través de sus agencias de desarrollo, una evaluación crítica que cubría no solo los aspectos educativos, sino de manera muy especial los procesos organizacionales y los impactos de la
orientación de la institución hacia los problemas del desarrollo5.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) patrocinó un estudio de evaluación orientado a verificar el impacto de ACPO en el desarrollo rural, con motivo de la participación de la entidad en el programa de las Concentraciones de Desarrollo Rural6.
Aunque no directamente patrocinado por la FAO, pero dentro del modelo de educación y comunicación utilizado por dicha entidad, se realizó un análisis sumativo y comparativo de la influencia de ACPO en el desarrollo rural, cuando ya habían concluido las tareas de la entidad por parte de expertos que trabajaron en forma intensa en el mundo como funcionarios de esta entidad de las Naciones Unidas7.
El Banco Mundial promovió en la década de los setenta varios estudios de caso sobre experiencias relevantes de desarrollo rural, dirigidos en especial a sintetizar las lecciones aprendidas y a detectar las mejores prácticas de proyectos de desarrollo social. Escogió dos instituciones colombianas como paradigmáticas de dichas realizaciones: el Sena y ACPO3.
Hacia finales de los años ochenta la AID de los Estados Unidos patrocinó diferentes estudios sobre innovaciones educativas relevantes. Al efecto financió un proyecto de evaluación intensiva realizado por el Learning Systems Institute de Florida State University, en el cual se analizó en detalle el modelo del uso combinado de medios de comunicación utilizado por ACPO y se detectó su incidencia en la transformación de las condiciones de vida de los campesinos4.
Dado que el apoyo de la Iglesia y del gobierno alemán fue tan intenso e influyente en el desarrollo del modelo de ACPO y de sus actividades de formación de líderes campesinos, dicho gobierno resolvió patrocinar, a través de sus agencias de desarrollo, una evaluación crítica que cubría no solo los aspectos educativos, sino de manera muy especial los procesos organizacionales y los impactos de la
orientación de la institución hacia los problemas del desarrollo5.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) patrocinó un estudio de evaluación orientado a verificar el impacto de ACPO en el desarrollo rural, con motivo de la participación de la entidad en el programa de las Concentraciones de Desarrollo Rural6.
Aunque no directamente patrocinado por la FAO, pero dentro del modelo de educación y comunicación utilizado por dicha entidad, se realizó un análisis sumativo y comparativo de la influencia de ACPO en el desarrollo rural, cuando ya habían concluido las tareas de la entidad por parte de expertos que trabajaron en forma intensa en el mundo como funcionarios de esta entidad de las Naciones Unidas7.
http://www.banrepcultural.org/radio-sutatenza/textos/radio-sutatenza-un-modelo-colombiano-de-industria-cultural-y-educativa

Es nuestro mayor ejemplo, debemos seguir los pasos y educar a muchos que no tiene las posibilidades, ver las necesidades de la ciudadanía.
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