martes, 24 de marzo de 2015

EDUCACIÓN DE LA VOZ


La voz es elemento mas importante para los que trabajan en radio, a continuación, veremos algunos consejos para el cuidado de la misma.

ARTICULACIÓN:
¿A qué llamamos “buena articulación”? A la pronunciación clara de las palabras. Que los demás puedan oír y distinguir bien todo lo que decimos.
Por costumbre o pereza, algunas personas hablan con la boca muy cerrada, casi sin mover los labios. Otros, por timidez, adoptan un tono muy bajo y apenas se entiende lo que dicen.
Levanta la cara, limpia tu garganta, abre bien la boca. Igual que el músico, el locutor o la locutora afinan su instrumento antes de tocarlo, para que el público no pierda una sola nota de su sinfonía.
CONSEJOS PARA MEJORAR LA ARTICULACIÓN:

Ejercicio 1
Muerde un lápiz, como si tuvieras un freno de caballo en la boca. En esa posición, ponte a leer un periódico. Haz este ejercicio durante cinco minutos. Verás cómo vas aflojando todos los músculos de la cara.
Ejercicio 2
Toma un libro y ponte a leer en voz alta, lentamente y silabeando:
Cuan-do-el-co-ro-nel-Au-re-lia-no-Buen-dí-a…
Avanza algunos párrafos así, exagerando la lectura, como haciendo muecas para hablar. Luego, silabea más rápido, asegurándote que pronuncias cada una de las letras de cada palabra. 
DICCIÓN:
La “buena dicción” es otra cosa. Se refiere a la exacta pronunciación de todas las letras y las palabras. La articulación se refiere a la claridad. Ahora hablamos de la corrección.
No hay que apelar a la popularidad de la emisora ni a la coloquialidad del lenguaje radiofónico para machacar el idioma. En un sociodrama no importa, porque estamos reflejando nuestra manera de hablar cotidiana. En una entrevista, el entrevistado puede hablar como le venga en gana, mientras no ofenda. Pero para conducir una revista o un informativo, los locutores y locutoras deberán esforzarse en pronunciar bien. 
CONSEJOS PARA MEJORAR LA DICCIÓN:


Ejercicio 1
Los trabalenguas son muy útiles. Busca uno con letras incómodas para ti. Por ejemplo, si tienes problema con las “erres”, practica el consabido “erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corren los carros siguiendo la línea del ferrocarril”. Pronúncialo dos, cuatro, ocho, dieciséis veces… ¡hasta que la lengua te obedezca!
En las medicinas tienes otro estupendo ejercicio de dicción. Lee esos papelitos de letra pequeña donde vienen escritas las enredadas fórmulas químicas. ¡O imita a Mary Poppins cuando enseñaba a cantar aquello de SUPERCALIFRAGILISTICOESPIRALIDOSO!
Ejercicio 2
Un error de dicción muy frecuente son las LETRAS COMIDAS O AÑADIDAS.
Por ejemplo:
-Comerse las “eses”: 
Lo paíse del Caribe viven tranquilo junto al mar.
-Comerse las “erres:
Hay que vela para poder imaginala.
Otro error frecuente son las LETRAS CAMBIADAS.
Por ejemplo:
-La “r” por la “l”:
Recoldal es volvel a vivil.
-O al revés, la “l” por la “r”:
Tengo la tripa revuerta.
-Cambiar la “b” por la “c”:
Octuve la licencia con acsoluta seguridad.
-Cambiar la “c” por la “p”:
El deporte me mantiene aptivo.
Revisa tu pronunciación. Y corrígela delante de un amigo o amiga que te señale los errores.

¿HABLAR O ESCUCHARSE?


Fíjese en este locutor: cierra los ojos y se lleva una manito a la oreja formando una especie de auricular natural. ¿A quién le estará hablando? El mismo se delata: a nadie. Se está escuchando a sí mismo, establece un cortocircuito de su boca a su oído, sin llegar a ninguna parte. Se recrea en su propia voz.
Estos colegas hablan ante el micrófono, no con la gente. La desconexión es tan notoria que, muchas veces, olvidándose de los oyentes, se refieren a ellos en tercera persona:
Tal vez los radioescuchas comprendan que…
Pero, ¿a quiénes estará hablando si no es a los radioescuchas? Esta distracción revela el desinterés del emisor y enfría completamente la relación con la audiencia. Como si yo, frente a usted, dijera esta frase: Tal vez él piense que… ¡Pero él es usted!
Locutor o locutora no es quien habla, sino quien logra el contacto, quien establece la comunicación con el otro, quien se hace escuchar. Una palabra al viento, una señal de sonido sin nadie que la reciba, equivale al silencio. Peor aún, al ruido. ¿De qué vale enviar una carta con un bonito remitente pero sin destinatario?
Un problema de los radialistas es que hablamos a ciegas. En la cabina, frecuentemente, no hay un alma. Colocados frente a un vidrio, que para algunos termina convirtiéndose en espejo, corremos el riesgo de acabar monologando, hablando solos, como los locos. Así como el oyente ve con su imaginación, el locutor y la locutora deben entrenar su imaginación para ver al oyente. Para presentirlo en su casa, en su trabajo, en los lugares desde nos sintonizan. Una locutora de Radio Cutivalú, en Piura, para no olvidar la recomendación, iba a su programa mañanero con una colección de fotos y se las ponía delante durante todo el programa: una campesina atizando el fogón, un viejo pescador con su pipa, un mocoso empujando el pieajeno, un abuelo con su sombrero de paja y su mate de chicha. Y les hablaba a ellas, a ellos. Y a través de esos rostros de papel, llegaba a miles y miles de radioescuchas.

http://radioslibres.net/article/capitulo-4-educacion-de-la-voz/

5 comentarios:

  1. Muy buen aporte, esos consejos son muy útiles para mejorar la dicción.

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  2. Muy buen aporte, esos consejos son muy útiles para mejorar la dicción.

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  3. Muy buenos concejos. Hay que cuidar mucho nuestro instrumento vital.

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  4. Cómo comunicadores y para quienes desean enfocarse por el periodismo estos consejos son de mucha importancia.

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  5. ¡Muy buenos consejos! Es importante reconocer nuestros errores, y trabajar en ellos para corregirlos.

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